Yerry Mina, un debut solvente que termina sin premio

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Sobrio en defensa y peligroso a balón parado, el colombiano Yerry Mina completó sus primeros 90 minutos en el Camp Nou, un debut solvente al que solo le faltó un gol de su equipo para terminara con el premio de los tres puntos ante un rocoso Getafe (0-0).

Después de jugar diez minutos en el partido de la Copa del Rey contra el Valencia, Mina entraba por vez en el once inicial del Barcelona.

Ante las bajas del lesionado Thomas Vermaelen y el sancionado Samuel Umtiti, y las molestias de Gerard Piqué, hoy suplente, a Ernesto Valverde no le quedaba otra que dar la alternativa, para ocupar el eje de la zaga, a Yerry, protegido por el técnico en las primeras semanas como nuevo jugador del Barça.

El reto fue doble para el colombiano. No solo por el debut sino por la frágil situación en la que se encontraba la zaga azulgrana. Ante la falta de centrales, su compañero en el eje fue el francés Lucas Digne, un lateral zurdo que con Luis Enrique ya había ocupado esta posición en situaciones de emergencia.

Pese a ello, Mina no perdió la sonrisa. Saltó por segunda vez al rectángulo de juego del Camp Nou. La primera ocasión, en el día de su presentación, lo hizo descalzo, fiel a una de sus supersticiones. Esta vez no repitió el ritual, aunque como en su primera aparición pública, regaló muecas de felicidad a sus compañeros durante el calentamiento.

Ya vestido de corto en el túnel, antes de escuchar las notas del himno de su nuevo club, recibió una carantoña de Gerard Piqué y en el tapete verde del Camp Nou compartió unas palabras con el argentino Leo Messi.

Sonó el pitido inicial y el exjugador del Palmeiras no se le notó nervioso, aunque sí comedido, especialmente en la salida del balón. Los jugadores del Getafe, conscientes de su escasa experiencia en el fútbol europeo, le dieron vía libre en la construcción, buscando un error.

La única imprecisión fue cuando, por un momento, decidió salirse del guión. Se atrevió el colombiano con un pase sin mirar que no llegó a buen puerto.

Una imprudencia que no mostró en el cuerpo a cuerpo con Ángel. Veintitrés centímetros. Esa es la diferencia de altura entre el delantero del Getafe, de 1 metro y 72 centímetros, y el internacional colombiano.

Ángel, un veterano de 30 años, buscó las cosquillas al zaguero de 23 años que, sin embargo, no se arrugó ante las recriminaciones de su pareja de baile en un par de encontronazos.

La jerarquía física de Mina también la aprovechó Valverde en los saques de esquina. En el primer tiempo, el debutante no llegó a rematar los centros sacados por Coutinho y Messi.

Tampoco acertó en conectar con fuerza un balón franco dentro del área en el que fue el único disparo entre los tres palos del Barcelona en un primer tiempo tosco.

Tras la reanudación, con el Getafe encerrado en su área, Yerry Mina tuvo poco trabajo en funciones defensivas. Solo apareció, rápido en el corte, para evitar que Ángel pudiera encarar a Ter Stegen dentro del área.

Más protagonismo tuvo en ataque, aunque siempre a balón parado. En un libre indirecto servido por Messi, se quedó solo en el interior del área pero su remate con la testa no fue lo suficientemente potente para poner a prueba a Guaita. Pocos minutos después, más fuerte fue un testarazo en la salida de un córner, pero el balón no encontró portería por poco.

El estreno de Yerry en el Camp Nou terminó con una tarjeta amarilla en el 92 en un duro choque aéreo. La única laguna individual en un partido en el que el colombiano empezó con una sonrisa que al final del partido no fue completa. EFE

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