Safin: «Nadal y Federer siguen arriba porque los jóvenes son muy malos»

El ruso, campeón de dos 'Grand Slam', el primero de ellos en el US Open, se sincera

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Fue uno de los mayores talentos que ha dado el tenis profesional. Marat Safin, compañero de generación de Roger Federer, entre otros, tuvo que retirarse por la rodilla con 29 años. Después se pasó por la política y en septiembre será una de las estrellas de la tercera edición de la Senior Masters Cup de Marbella, que se celebrará en el Club de Tenis Puente Romano los días 28 y 29 de septiembre. Safin se sienta con MARCA para repasar su trayectoria y la actualidad del tenis.

 

Usted colgó la raqueta en noviembre de 2009 con 29 años. ¿Ve muchas diferencias en el tenis actual con respecto a cuando lo dejó?
Lo veo bastante diferente y no quiero que suene a que hablo de nuestros tiempos, no me gusta cuando hablan los viejos. Pero yo pertenecí a otra generación en la que no teníamos Internet, no teníamos Ipad, éramos más como una familia. Ahora cada tenista tiene siete entrenadores, cinco asesores, cuatro médicos, cinco preparadores físicos… Es un poquito diferente. Los niños son más introvertidos y es normal, no pasa sólo en el tenis sino en todos lados. Todo el mundo está con el Instagram, el Twitter y les cambia la mente. Es así. Antes podíamos salir a cenar un australiano, un ruso, un brasileño, un francés y un español. Podíamos ser rivales pero éramos como una familia. Hoy todo es más apartado.

Cambiaría algo de su carrera? Por ejemplo usted se retiró muy joven.
No, no, si me retiré del tenis no es porque me agobié sino porque no podía correr. Para estar 50, 30, 40, y perder con no sé quién, no quería jugar más. Si no estoy Top10 o Top5 no estoy en ningún lado. No quería estar bailando de ranking. Yo no estaba para eso. No podía correr hacia el lado de la derecha y los niños empezaron a saber por dónde tirar. Y sabía que a los grandes no les iba a ganar. ¿Cuál es el objetivo? Si el objetivo es hacer semifinales o cuartos para eso no juego. Te empiezas a quemar de cabeza porque quieres jugar y no puedes. La rodilla no me dejaba y había miedo, dolor…

 

Usted fue número 1 mundial, ganó dos grandes e incluso puede presumir de haber ganado al mejor Sampras y al mejor Federer.
Sí, tuve mis momentos. Estoy bastante contento de lo que me pasó en la vida, de dónde vengo, de cómo vengo. No me puedo quejar. Si me quejo Dios se va a cabrear.
Jugó con Roger pero también lo hizo varias veces con Rafael Nadal. ¿Cual de los dos ha evolucionado más?
Los dos han sabido evolucionar a su manera. Sí que es cierto que con Nadal ya no jugué a mi mejor nivel. Es muy buen jugador pero yo no pude competir al máximo contra él para saber hasta dónde llega su fuerza. Con Federer sí que jugué un poquito más. Le pude ganar más partidos pero las lesiones hicieron que pensara demasiado y no estaba cómodo en la pista. Cuando uno juega lesionado y el otro no, la diferencia entre los dos tenistas crece. Roger es otro nivel. Empezamos juntos y él sigue ahí y yo estoy aquí.

¿Quién es el mejor de la historia, Nadal o Federer?
Yo me quedo con los dos porque son dos estilos totalmente diferentes. A unos les gustará más el toro Nadal y a otros les gustará más la elegancia de Roger. Es como Sampras o Agassi, pero a otro nivel. Sampras era más relajado y Agassi, más maniático.
¿Cómo fue su paso del tenis a la política donde llegó a ser miembro de la DUMA?
Pensaba que en la vida hay que hacer varias carreras. No quería quedarme sólo en el tenis. Quería conocer más cosas, más gente. Tuve que estudiar, pero estuve siete años y al final coges el sistema. Tuve que cambiar el chip, ser más humilde, más rápido, porque en política hay mucha más gente y de otros niveles. El tenis es un círculo más cerrado y todo el mundo se conoce desde hace mil años. Muchos tienen miedo de salir de esa zona de confort. Yo no quería que me pasara la vida y preguntarme después: ‘¿Qué he hecho?’. Cuando me muera quiero tener unas buenas memorias.
¿Cuál es su siguiente paso?
Negocios y lo demás voy mirando. Nunca sabes dónde te va a llevar la vida. Sigo vivo y van a salir muchas más oportunidades y buenas. He jugado al tenis, más o menos a buen nivel; he sido político, a buen nivel. Todo eso hace que se abran las puertas.
Cuando era jugador no tenía tatuajes y ahora luce unos cuantos. ¿Por qué se ha hecho tantos?
Desde hace varios años voy a Perú para hacer ayahuasca. De hecho, es algo muy conocido en España. Poco a poco fui cambiando la mente y las prioridades. Cada vivencia que tengo me hago un tatuaje. La ayahuasca te viene a rescatar cuando tienes una crisis y tienes preguntas serias de la vida.
¿Qué opinión tiene de la nueva generación de tenistas rusos liderada por Rublev o Khachanov, que se están formando en España?
Menos mal que viven en España. Son buena gente. Conozco a los padres de Andrey. Todavía están muy verdes. Estar 30, 40, 50 no es un ranking. Tienen que mirar lo que hacen y cómo lo hacen. Eso no son resultados.
¿Es malo que Nadal y Federer sigan el número 1 y 2 del circuito?
Es bastante malo para el tenis. En mi época, si a los 17 años no ganabas un torneo ATP, eras un matado y ahora si ganas un torneo con 25 eres miembro de la Next Gen. Nadal y Federer siguen arriba porque los jóvenes son muy malos.

 

Diario Marca

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